jueves, septiembre 23, 2021

Zumbidos - parte 4

 El otro Pedro


El frío de la noche despertó a Pedro, el otro Pedro. Se había quedado dormido apoyando su espalda en el árbol y ahora despertó con hambre y frío. Se levantó con dificultad, sintiendo su cuerpo tieso y a paso lento fue a la carpa de Jenny a pedirle algo.  Ella no estaba, pero había una caja con medio sanguche, se dijo que ella no iba a volver y se lo comió.  Recordó que Jenny le había dicho la noche anterior que era mejor irse de allí, que habría problemas, que lo sentía en sus huesos.  Le habló de un grupo que circuló por allí antenoche y que ella vio que buscaban pelea.  Le habló de los ojos y su tono de piel.  Se notaba que ella tenía miedo y más al hablar de esos detalles.  Claro que de repente ella hablaba tanta lesera, pensó.

Claro que ella podría decir lo mismo, ya que nunca le creyó que él antes de ser dejado en el margen de la vida, como le gustaba decir, era un profesor de matemáticas de segundo ciclo.  Cuando el problema del alcohol todavía era un pequeño problema, según él, le hizo perder el trabajo, casi en la misma fecha en que moría su madre y para su sorpresa descubría que ella ya no era dueña de la casa como se creía y en esas semanas viviendo de paso en casas de diferentes amigos su pequeño problema se convirtió en un vicio, en una criatura que le exigía sobrevivir y él le hizo caso.  Manteniendo tranquila a la criatura, él también quedaba tranquilo, sin darse cuenta que se alejaba de todo.

En el interior de la carpa de Jenny sólo quedaba una frazada y el otro Pedro se la quedó.  Como si hiciera un trueque dejó su mascarilla sucia en el interior de la carpa donde estaba la frazada y se fue a la suya, donde se arropó y se volvió a quedar dormido.

El ruido de unas cadenas siendo arrastradas en el cemento y una risotada que escuchó demasiado cerca lo despertaron.  Le asustó oír otras risotadas que escuchó después.  Es un grupo grande y están en la plazoleta, se dijo poniéndose en alerta.

Y lo era. Los vio al asomar la cabeza para ver qué ocurría.  Unos estaban aplastando las carpas de Jenny y de Pancho. Pancho aún no volvía esa noche. El grupo risueño lo vio y se concentró en él.

—Vaya, vaya… ¿te dejaron solo, lacra?  Ayer la otra escoria me vio, parece que sabía que volveríamos… Hablo de tu amiguita… ¿tu novia?

Quien hablaba era el líder por lo que comprendió, en cada una sus pausas sus compañeros reían.  No había nada de gracioso.  El otro Pedro estaba teniendo miedo, ¿alcanzaría a irse?.

Dos tipos lo sacaron a tirones de su carpa.  No estaba seguro, creía que estaban maquillados, como soldados con pintura de guerra.

—¿Es tu novia?, te dije… ¡Responde!

—No, no lo es.

—¿Volverá?

—No lo sé.

—¿Y el otro, el barbón?

—No lo sé.

—No sabes nada, lacra.

—¿Qué me van a hacer?

Todos rieron. Una risa larga, fingida, sicótica.  Los que lo sujetaban después de la risa hicieron sonidos guturales.  Nada de palabras, pero se entendían.  El otro Pedro entró en pánico, no veía salida.

Cuando lo golpeaban deseó que Jenny y Pancho no volvieran, para que no pasaran por lo mismo, era doloroso.  Cuando su vida estaba por irse y ya no sentía dolor soñó que volvía a casa de su madre, aún era de ella, no la habían estafado.  «Pedro, te estaba esperando para tomar once», le dijo su madre desde la puerta. Le gustó que le llamaran por su nombre, que no hubiera señales de reproche o de lástima al nombrarlo. Entró con ella a la casa demasiado iluminada.  El pasillo era un túnel de luz.


- * * * -

[Parte 1: Irma] [Parte 2: Marcia]

[Parte 3: Pedro] [Pronto Capítulo 2 - Parte 1...]

miércoles, julio 28, 2021

Zumbidos - Parte 3

 

Pedro


«Malditos extranjeros, malditos», esa frase era un zumbido de moscas revoloteando dentro de la cabeza de Pedro. El palpitante dolor de cabeza no lo dejaba.

Estaba en su dormitorio a oscuras, sufriendo y masticando rabia por sus incertidumbres laborales. Sin embargo, no estaba en silencio. Tenía en el pequeño living de su departamento la televisión con su sistema de sonido 7.1 encendida en el canal de noticias con volumen alto. El sonido de la tv para él no era molestia, no lo notaba.

Aporrearon la puerta, escuchó de repente y el dolor se intensificó con el ruido de los golpes. Se atrevió a ir a ver qué pasaba.

El pequeño pasillo estaba iluminado por la luz del televisor. Casi se queda viéndolo. Con paso vacilante llegó a la puerta, quitó la cadena del seguro y afuera dejaron de aporrear la puerta. Lo habían escuchado.

Había algo raro en todo eso, se preguntó qué sería con la mano en el pomo de la puerta. No recordaba cómo había llegado al departamento, tampoco recordaba cuándo ni cómo se fue del trabajo.

Se encontró con su vecino de departamento, quien lo miró extrañado y en su cara su rudeza se suavizó.

¿Está mal amigo? ¿Le llamo a la ambulancia?

No… ¡¿Qué quiere?! —preguntó Pedro pasándose la mano por el centro de su cabeza donde el dolor parecía concentrarse, como tratando de salir. Lo que habló salió con dureza, fue un ladrido.

Su vecino tuvo esa imagen. Lo veía sufriendo y también parecía peligroso, como un perro atropellado que necesita ayuda, pero en su dolor sería capaz de morder a quien se le acercara. Trató de razonar hablándole amablemente.

Amigo, venía a pedirte que bajaras el volumen de tu televisión. Quiero irme a dormir. Mira ando en pijama —Pedro le dirigió una mirada de arriba a abajo—. Trabajo lejos y me levanto temprano. Ahora te veo y creo que estás mal... ¿Estás vacunado contra el Covid? ¿Tienes fiebre o estás intoxicado con una comida...?

¿Por qué dices eso?

Tu piel se ve verde y estás sudando como enfermo… ¿Necesitas ayuda?

¡No! Apagaré la tele. Déjame solo.

Cerró la puerta. Prendió la luz del living y se miró los brazos, no veía que su piel se viera enferma. ¿Y acaso uno con calor no transpira?

Fue hacia el televisor, vio que el titular de la noticia en pantalla decía que habían apresado a uno de los asesinos del indigente. Dejó el volumen en el número 12, no se había dado cuenta que estaba en el número 70. No quería tener a su vecino de vuelta en su puerta, sobre todo siendo un extranjero, un dominicano, reconocía de su acento.

Se quedó de pie mirando interesado lo que hablaban en el noticiero.

Pensó que era más molesto su vecino que el televisor. ¿Cómo era eso de patear puertas de casas ajenas? No aprendían a ser civilizados en otros países, pensó y las moscas dentro de su cabeza volvieron a alzar el vuelo.

«Malditos extranjeros, quieren quitarme mi trabajo como lo hicieron con el call center». No se refería a los trabajadores en su mayoría extranjeros que hubo en el tercer piso, sino a que toda esa área la tomó una empresa situada en otro país latinoamericano, decisión tomada porque además podían ser más rudos con los clientes morosos ya que estos no sacarían nada quejándose de sus servicios, serían parte de un call center sin representación el país. Una manera de quedar fuera del sistema judicial. «Esos extranjeros van a cobrar una tarifa menor y se quedarán con mi pega», volvía a mascar rabia, «o les llevaran mi trabajo a su país y con soporte remoto me reemplazaran».

«Malditos extranjeros. Vienen a trabajar, pero no en igualdad de condiciones, quieren toda la ayuda y nosotros la perdemos en cosas útiles para nosotros».

Le zumbaba y le dolía la cabeza, iba a apagar el televisor y vio que el candidato ultraconservador estaba en un noticiero hablando del asesino detenido, y algo de lo que dijo le hizo sentido.

«Claro que es lógico que se tenga una reacción extrema cuando se viven injusticias», empezó a oír tras el zumbido, como otro tipo de insecto revoloteando dentro de su cabeza, repitiendo esa frase. El dolor en el centro de su cabeza había desaparecido. La frase repetida una y otra vez ganó consistencia y la sentía en su paladar, la podía saborear. Tenía un gusto metálico que le entregaba una sensación agradable.


*


No recordaba en qué momento salió de su departamento y fue al del vecino. Estaba frente a su puerta y no sabía si había llamado o no, pero la puerta estaba cerrada. No había zumbido en su cabeza, no había dolor. Sentía que él dolor estaba dormido. Se fue a su departamento que tenía la puerta abierta en su totalidad.

«¿Cuánto rato estuve frente a la puerta del dominicano?», se preguntó antes de tirarse a la cama y quedarse dormido. Ni siquiera se dio cuenta que sus nudillos estaban pelados, rojos, sangrantes.



[Parte 1: Irma]

[Parte 2: Marcia]

[Pronto Parte 4: El otro Pedro...]

martes, julio 20, 2021

Zumbidos - Parte 2

 Marcia


Antes de levantarse a pagar el café, que bebió afuera, en la pequeña «terraza» del pequeño local, Marcia miró una vez más el celular.  Ningún mensaje nuevo, ninguna comunicación desde media tarde.  La batería tenía poca carga y decidió que sólo lo usaría para ver la hora y esperar algún mensaje puntual.

Salió a la calle lavándose las manos con alcohol gel que había en un dispensador dentro del local, se abrochó el abrigo largo que usaba no por frío, sino para ocultar su tenida de trabajo y se dirigió al paradero del transantiago. Pasó junto a un Pub, miró rápidamente al interior y no vió a quién buscaba.  No estaba Pedro. Su desilusión se mezclaba con preocupación.

En un mensaje por chat, posterior al acuerdo de encuentro de la tarde en ese pub, él manifestó que tenía dolor de cabeza y sentía ardor en los ojos.  Ni siquiera sabía si podría completar el turno y cruzaba los dedos para que no apareciera una incidencia en la tarde que le exigiera demasiada atención.  Si fuese otro día ella habría bromeado diciendo que los de Soporte Informático nunca les había gustado trabajar, pero en la hora de colación luego que se fuera Irma ella se enteró de las preocupaciones laborales de él.

En ese rato de colación vio que él trataba de pelar al jefe pero no podía teniendo cerca gente de otras áreas. «Mejor lo conversamos con unas chelitas», dijo ella y la confirmación llegó después por el chat de la empresa. Allí conversaron otro poco hasta que él le contó algunas incertidumbres laborales muy ácidas y oscuras que en momentos se perdían en quejas incoherentes contra extranjeros.  Eran comentarios que otras veces ya se los había escuchado y que cuando ella dijo «Qué estai diciendo?» por cuarta vez, él le habló de sus malestares físicos.

En el paradero mandó un mensaje a Pedro preguntándole cómo estaba y esperó unos minutos, mirando el celular de tanto en tanto, para ver si respondía. Nada. En eso llegó su bus de transantiago, sacó una mascarilla del bolsillo de la chaqueta y se la puso.

El chofer estacionó el vehículo, pero no abrió las puertas inmediatamente.  Marcia creyó que no lo haría y se iría como pasaba a veces. Pero luego de un minuto eterno se abrió la puerta del final, de allí bajaron tres personas y dos subieron sin pagar. Los tres que bajaron se quedaron mirando al centro del bus, Marcia también lo hizo y vio que había una pelea. Se abrieron las puertas y salió un grupo de seis personas.  Tres eran haitianos, uno se apretaba la nariz, le sangraba y la mascarilla que llevaba estaba manchada. Inmediatamente se cerraron esas puertas y los del grupo que no eran haitianos se fueron a las puertas y empezaron a gritar y hacer gestos a los que quedaron.  En eso se abrió la puerta delantera, Marcia que estaba junto a esa puerta entró, pasó la tarjeta bip y se quedó en el pasillo del inicio, esperando que se desocupara el asiento que le gustaba ocupar, uno cerca de la ventana donde podía sacar el celular sin miedo a un lanzazo. Se notaba la tensión en el interior del bus.  Escuchó gritos desde el fondo. «¡No bajaron todos!», gritaba una mujer.  El chofer gritó «¡No importa, se acabó la pelea!».

Marcia pensó que en algún momento de su viaje de 40 minutos se enteraría de lo que había pasado.  Lo que ocurrió e hizo que se olvidara de Pedro porque lo asoció con el tipo de sujetos que había empezado la pelea en ese bus.

Lo que supo escuchando a la gente es que había comenzado con un tipo que en principio hablaba en voz alta enojado porque un haitiano iba sentado en un asiento del bus. Consideraba que era injusto con los chilenos y que lo debía entregar, que su esposa (o acompañante) le pedía que se calmara y él haitiano reaccionó tomándole el codo cuando el tipo empujó a la mujer para que no se metiera.  El tipo se puso colorado y le dio un puñetazo en la nariz al haitiano.  Ahí se metieron otros a separarlo e increparlo. Pidieron al chofer que parara para bajar al agredido y al agresor, también para llamar a carabineros, pero el chofer decidió continuar hasta la parada y allí por el tumulto, bajaron los que separaron al agredido. El agresor continuó otras paradas en el bus, la mujer trataba de controlarlo.  Marcia lo logró ver y su cara le causó miedo. La ausencia de mascarilla dejaba verle una sonrisa de satisfacción que resultaba ofensiva, parecía de un psicópata.

Se preguntó si Pedro llevaría su odio a eso, creía que no. 

«¿Y por qué me estoy preocupando por él ahora? Maldita Irma que me metiste ideas en la cabeza... si estaba tan tranquila».

Salía los fines de semana a carretear y podía desconectarse totalmente del trabajo, aunque fue en el trabajo donde se hizo amiga de unas telefonistas colombianas buenas para el carrete.  Fue cuando el call center todavía estaba en el tercer piso de la empresa. Conoció a harta gente, salía a fiestas con las colombianas, ocasiones en las que se sumaban otros telefonistas extranjeros. En distintas fechas, llegó a pinchar.  Del que mejores recuerdos tenía era de Osman, él era un venezolano siempre simpático, buena dicción, que besaba muy rico y nada vergonzoso al salir a bailar.  Las colombianas eran distintas a Irma que aún no se sacaba todo lo santurrona que se mostraba al principio, hasta ahora seguía sin querer salir a carretear.

Las colombianas y Osman fueron parte de los 40 telefonistas despedidos; su área se tercerizó, luego se redujo el área de Pedro. El jefe del área administrativa donde trabajaba Irma y ella, les dijo que no tuvieran miedo, que su área no peligraba en la reestructuración, que incluso era posible que contrataran más gente.  Muy diferente de lo que le dijeron a Pedro, su área reducida a él y dos más era posible que desapareciera, aunque nada claro, en dos meses le deberían informar la resolución.

Sacó su teléfono, vio si la batería le alcanzaba para enviar unos mensajes y le escribió un saludo a las colombianas y les preguntó si tenían planes para el viernes.  En el whatsapp buscó a Osman y vio que había cambiado su foto, tenía una chaqueta con el nombre de un call center.  Se alegró por él y le mando un mensaje, «Holaaaa…. qué contai?».

Llegó a su casa, saludó a sus papás que estaban acostados viendo un programa de concursos, se fue a su pieza donde puso a cargar su teléfono y prendió la tele.

En un canal entrevistaban al eterno candidato ultraconservador porque en la tarde habían dado con uno de los asesinos del indigente, el que había sido visto en uno de sus mítines.  El candidato decía que no podía hacerse cargo de un crimen hecho por alguien que podría estar perturbado mentalmente según informaciones extraoficiales, pero (PERO) quizá su acción haya sido una reacción extrema pero lógica a una problemática que nadie se hizo cargo, que el estado estaba metiendo dinero en ayudas sociales que no daban resultado, eso a larga molestaba a ciudadanos preocupados por el uso de los impuestos... apagó la tele. Ella era una ciudadana que no estaba para ver esos juegos políticos.  Pensó en el agresor del transantiago... ¿sería un ciudadano preocupado?

Dejó de pensar en eso ya que justo recibió respuesta de Osman y luego de una breve conversación ya tenía planes para el viernes.

Pareciera que la vida es irónica y nos permite hacer alegres planes futuros, pero después encuentra maneras para mancharlos.  Marcia no sabía la tempestad que se avecinaba y que ella estaría en el lado más feroz.-


Continuará...

[Parte 1: Irma]

[Pronto Parte 3: Pedro...]


domingo, junio 13, 2021

Zumbidos

Estuve poniendo mascarillas a modo de actualización de un cuento largo que inicié en junio del 2019, dejo acá la primera parte del capítulo 1 de: Los zumbidos previos a la destrucción (codename: FobiaTV)

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 Los zumbidos previos a la destrucción

// VicR


—Capítulo 1: Señales de violencia—



Irma


Irma volvía del trabajo por la misma ruta de siempre con los audífonos en sus oídos.  Escuchaba música caminando a paso ligero con sus zapatillas fosforescentes que usaba al salir del trabajo.  Lo habitual era escuchar los programas de la radio de la hora del taco, pero hoy todos hablaban del tipo apaleado en la calle hasta la muerte en un barrio residencial. La noticia la había dejado descompuesta y más al hablar con sus compañeros de trabajo que tenían visiones distintas y uno incluso hasta justificaba el crimen.  Marcia, su amiga del trabajo, dijo que esa opinión de Pedro era propia de su cabeza cuadrada de facho pobre que no podía entender que había gente sufriendo el sistema implantado en la dictadura. Era lo más sensato que le había escuchado a ella, que casi siempre tenía opiniones impopulares, aunque claro, siempre eran contrarias a las de Pedro.

En su ruta pasaba junto a una plazoleta y ahora dirigió sus pasos a las carpas de unos indigentes que vivían allí.  Sacó de su bolso una caja de plumavit blanca donde traía un trozo de un sanguche del que comió la mitad antes de tomar el metro que la dejó en la estación de la que había salido hacía pocos minutos.  Dejó la caja junto al cierre de la carpa, se quitó el audífono del oído derecho y preguntó:

—¿Jenny, estás? —esperó una respuesta, miró a las otras carpas. De la más alejada salió un hombre que por lo que sabía también se llamaba Pedro, tambaleando. Le habló, pero este ni siquiera se detuvo, siguió hasta un árbol y allí se sentó sin mirar a nadie. Siempre estaba con una sucia mascarilla mal puesta, hoy la tenía en la papada.  A ese Pedro ella lo había visto volado en otras ocasiones y no dudó de que estuviera en ese estado ahora. Volvió a preguntar por Jenny y a pesar de no tener respuesta decidió dejar la cajita dentro de la carpa. Levantó un poco el cierre de la entrada, lo suficiente para meter la caja y un olor rancio salió del interior y la hizo respingar, extrañó su mascarilla que había guardado al salir de la estación del metro en su bolso, solo la usaba en lugares con aglomeración de gente como era la recomendación sanitaria vigente.

Algunas de las personas que pasaban por ahí la observaron, algunas con atención quizá porque vestía la tenida institucional.  Pensó que más de alguno la pudo reconocer como parte del personal de una empresa de cobranza y de seguro trataría de hacerse el gracioso contando un chiste sobre su presencia allí.  Lo bueno es que nadie le tomó una foto por lo que pudo ver, si la subían a las redes sociales podría traerle problemas en el trabajo. Se levantó, limpió sus rodillas y volvió a caminar rumbo al edificio donde vivía.

No se preocupó por Jenny, no era la primera vez en esos siete meses que ella no estaba. No siempre le dejaba comida, era sólo cuando le quedaba algo y en parte era por algo que siempre su mamá le decía que tratara de hacer el bien y Dios le daría una recompensa.  Era el tipo de cosas que decía alguien del sur del país que se hubiese criado en un ambiente religioso, ella hacía esa distinción ya que desde que había llegado a trabajar a la capital ocho meses atrás, lo primero que le sorprendió fue encontrar a gente más individualista y que reemplazaban el ir a misa los domingos con el ir de shopping, gente que parecía no darse cuenta de las carpas o simples cajas de cartones que había en plazas céntricas con gente pobre viviendo allí.  «No había ni oraciones para ellos», pensó.  Pero también sabía que en medio de la pandemia la gente empezó a concentrarse en ella misma y su grupo familiar, las ayudas estatales no llegaban y preferían guardar cosas antes que compartir.  Ella misma lo vivió en su ciudad, con su familia.

Cuando se ponía muy dura con sus apreciaciones de la vida trataba de expiar alguna culpa haciendo algún bien. Como lo hacía con Jenny a quien conoció una vez y se sorprendió al darse cuenta de que tenía la misma edad que ella, pero con una vida opuesta a la suya, tan difícil, cuya crueldad la empujó a vivir allí.  Lo conversó el día después con Marcia y ella le dijo «¿Y vo’ te crei’ todo, huasa?», luego la reprendió diciéndole que estaba creando gente cómoda que lo único que hacía era inventar historias tristes para que la gente le diera algo, que ella había caído.  Esa vez no estuvo Pedro, el otro, el compañero de trabajo del que, le parecía, Marcia estaba enganchada, quizá habría estado de acuerdo con lo que ella le dijo.

Volvió a pensar en Jenny cuando subió al ascensor del edificio donde estaba su departamento. Allí la temperatura era cálida y se preguntó cómo lo haría Jenny con lo frío que se ponían las tardes. ¿Estaría bien de salud? Preguntas que nacieron además cuando recordó que el tipo apaleado de la noticia del día era un indigente y que Pedro consideraba que ellos debían estar conscientes de los riesgos que tenía vivir en la calle.  Al salir del ascensor guardó los audífonos en el bolso y en el fondo del mismo buscó las llaves de su departamento.

Cuando abría la puerta escuchó que, tras ella, al final del pasillo, otra puerta se abría, se volteó a ver y era la señora Juana que miraba a quién llegaba, como siempre.  Irma la saludó con su nombre, una sonrisa afable y un movimiento de su mano libre del bolso. La señora Juana, una vieja menudita de pelo blanco y un vestido florido, sólo le respondió con un asentimiento de cabeza.

¿La miraba a ella o en realidad tenía miedo de posibles ladrones como le dijo el conserje del edificio? Marcia le dijo que esa señora de seguro debía ser copuchenta y que la espiaba a ella para saber si venía con alguien.  «Son así esas viejitas, tú eres su teleserie de la tarde».

Dejó en el sillón su bolso y fue a encender su computador.  Uno de esos tarros con un monitor de 19 pulgadas que además usaba de televisor ya que, en su pequeño departamento, de menos de 30 metros cuadrados, este estaba frente a su cama. En otros días habría puesto el noticiero de una página de un canal de noticias, pero temía encontrarse con la noticia del día.  Pensaba que la dejaría más mal y tendría pesadillas en la noche. Puso una lista de canciones en youtube y abrió su facebook que cerró al instante al ver que tenía muchos mensajes sin responder, llevaba tiempo pensando en algunos mensajes, pero sentía que aún no era el momento de responderlos. Después se cambió de ropa por un buzo para ir a cocinar su almuerzo para el día siguiente con las pocas energías que le quedaban.

A ratos, mientras cocinaba, oía las noticias del televisor del vecino a un volumen elevado, pensó que de cierta manera la gente se estaba envenenando con esas cosas. No era la primera vez que pensaba eso y no sería la última esa semana.


- - -> Fin 1era parte. Lo que viene en este capítulo: Marcia, Pedro y El otro Pedro.

martes, agosto 04, 2020

Mudanzas

Con lo de la mudanza se me vino una imagen de cuando niño llegamos a la dirección que fue el hogar por muchos años en ese pueblito del sur.

Después de volver de jugar, la casa había tomado forma. Cuatro paredes, un techo y el piso de tierra más plano que yo hubiese visto en mi corta vida. En el centro de lo que fue la única habitación por varios meses estaba mi madre junto a un bracero encendido al que le arrojó unos ajíes secos. No estoy seguro si mientras crepitaban murmuró algo.

Me dijo que lo hacía para alejar a los bichos… imágenes de ratones y lagartijas cruzaron mi cabeza. Salí corriendo por el olor picante que llenaba ese pequeño espacio.

Nunca pensé hasta hace poco que el bicho al que se refería en especial eran las culebras que ella le temía desde que era muy niña. De cuando lo mandaban a buscar agua y ella con una varilla las espantaba del camino.

Nunca pensé hasta hace poco si en ese acto de quemar ajíes secos había algo más: santiguar la casa.


lunes, julio 06, 2020

Créditos para vivir.

El anuncio oficial del día fue que se darían créditos preferenciales a la clase media para que puedan hacer frente a este período pandémico.  Sí, el estado anuncio aquello.

Finalmente se ha ahogado a la población en la desesperanza y desprotección para que se vea obligada a pedir créditos (el producto estrella del país) y de paso mantener sana la economía.

Aunque la idea es que el estado realmente pudiera ayudar a la población antes de ofrecer créditos manejados por bancos es mejor dejar que la gente retire el 10% de sus ahorros previsionales y que luego vea si lo puede devolver total su pensión al final se verá afectada un 10% mes a mes (según lo que muestra simulador de la Superintendencia de Pensiones).

Nunca se ha tenido claro cuál es la clase media, es un termino empleado por los políticos en sus campañas y dependiendo el sector político apuntan, con criterios diferentes, a diferentes grupos.  Algo recuerdo que dependiendo criterios estadísticos la clase media es un sector pequeño que tiene sueldos dos veces superior al mínimo por cada miembro de la familia (puedo estar equivocado porque parafraseo un estudio de hace unos 8 años).

Por lo anterior quiero decir que lo más probable que aquellos que vean en los créditos prometidos una solución que les permita sobrevivir terminen descubriendo que no están dentro del grupo que lo puede recibir.


sábado, julio 04, 2020

Día 100 de Cuarentena Total.

Supongo que gracias a la lluvia no se habla de que estamos en el día 100 de una Cuarentena "Total" desastrosa. Nunca fue TOTAL al permitirles a empresas no esenciales seguir funcionando, al no entregar ayuda social a la gente para que se quedara en casa (alimentos y congelando cuentas de servicios básicos) y se vieron obligados a salir y contagiarse.

Nunca hubo una barrera de entrada efectiva contra el virus. No se aprendió de AH1N1 y las personas que llegaban desde el extranjero solo se les pidió un papel notarial. Nunca he visto a un Notario verme firmar un documento y menos lo voy a ver haciendo un chequeo médico.

Se puso precio a los exámenes y se limitó a solo personas con síntomas. Después, solo a los que tenían contacto estrecho. Esto impide trazabilidad, no importó. Ahora se habla de Sistemas de seguimiento, una trazabilidad inútil al disminuir los testeos diarios y dejar factores de contagio sin identificar.

Se toman decisiones con números fabricados que aún no sé bien a quienes salvan.

Hubo ayuda financiera a empresas, pudieron despedir o "suspender contratos". Hubo ayuda a bancos para que entregaran créditos a empresarios con criterio de banca, lo que implica menos créditos otorgados.

Nunca se trató de evitar que la gente se contagiara, había que mantener a la gente trabajando, endeudándose, consumiendo. Se trajo ventiladores y se ufanan de ello cuando su uso es si el paciente llega a la UCI, si no tiene preexistencias, si no debe competir por su uso.

Tenemos un sistema de salud ideal para endeudarse. No se hablado de ello, en la manera que esta enfermedad afecta también el bolsillo.

Fuimos el país experto en inventar tramites presenciales. Filas de personas en diferentes servicios y empresas. De estas últimas a veces era/son para pagar créditos.

Pareciera que el producto estrella del país son los créditos. Todo se mueve en torno a ellos y cada movida del gobierno, cada ausencia de ayuda, cada anuncio de "nueva normalidad", "retorno seguro", "conejillos de india para vacunas", "leve mejoría" y los posibles slogans que vienen, en el fondo dicen "No pidan nada al estado porque la salvación está a la vuelta de la esquina y podrán seguir con sus vidas".

Hay más de 10 mil muertos (directo por Covid o posibles), pero no hay en prensa ni tv sus 10 mil historias, demostrando que la prensa chilena también es cómplice. Si choca un bus se sabrán las 40 historias de sus pasajeros, la del conductor, la del auxiliar. Se condenará al chófer, a la empresa que lo contrató, a quién no lo fiscalizó. Pero acá de los muertos por Covid hay poco o nada.

Estamos indefensos, abandonados a nuestra propia suerte, gobernados por un criminal.

Eviten contagiarse, eviten endeudarse... aunque parece que las dos son cada vez más imposibles de evitar.

viernes, julio 03, 2020

Día 99 de Cuaretena Total.

Han sido días en que lo único que podemos hacer es observar impávidos como no se hace nada para detener los contagios. Como si fuera intencional cada mala decisión.

Hoy volví a salir a comprar unas cosas que no alcancé a comprar ayer y de paso mi señora fue a la farmacia. Así vimos calles con comercio cerrado y poca gente deambulando, donde los repartidores en sus bicicletas y cajas de mochila fluorescentes pasaban en todas direcciones. La gente que circulaba por allí, andaba usando mascarillas. Y nos preguntamos cuánto tiempo sería así todo.

Una vida extraña, aislándonos, manteniendo distancias y cómo desde el gobierno no supieron (no quisieron) proteger a la gente muchos tras las mascarillas con pena, rabia o hambre.

Le mandé unas fotos al hijo, en dirección donde no se veía mucha gente y para él ver así un viernes le pareció triste.

Día 98 de Cuarentena Total

Un día que en el que tocaba salir (con el consabido Permiso) a comprar los alimentos para la semana.  Fue una vuelta corta en la que sorprendí de ver tanta gente en ciertas calles, incluso vi mucha gente dentro de la carnicería.  Eso me hizo preguntarme si será que muchos de ellos salieron por el confuso, otra vez, mensaje del gobierno que dice que habría una "Leve mejoría".  Encontraron en los números una manera para mostrar situaciones que no son así y por otro lado un montón de gente lo cree y sale a las calles, quizá con permisos, pero igual vi demasiada gente.

Espero que no se estén confiando y volvamos a números de contagio atroces... aunque con el sistema que tienen ahora no se va a ver hasta que sea tarde. No entiendo cual es la gracia de reducir la cantidad de testeos y por otro lado hablar de que harán trazabilidad si ya de partida están mal.  Sigue dando miedo todo.

Como tema aparte, olvidé contar que la vecina se compró botas nuevas. Le costó colocárselas en la mañana y luego dio pasos algo vacilantes. Como no tiene teletrabajo sale temprano a trabajar, lamentablemente. Hablo de la vecina del piso de arriba. Lamentablemente la escuchamos, hoy nos despertó con:
Chuuuiz ¡Tac! Chuuuiz ¡Tac!
…tac tac tac... tac tac tac... ¡tac! tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac tac
:-)

jueves, julio 02, 2020

Día 97 de Cuarentena Total.

Hoy por fin bajaron los contagios, nos contaban de manera alegre en el Matinal Covid, ese programa que es ahora el Reporte o Conteo de las mañanas del Ministerio de Salud.
Aunque para llegar a eso hubo que hacer muchos menos testeos. Es la cifra más baja en testeos en los últimos 46 días.
Por otro lado sigue el interés por imponer lo de "Leve mejoría" debe ser para dar a entender que "ya estamos saliendo y que se dejen de pedir ayuda al estado". Y así seguir dilatando la entrega de ayudas o negándose a darlas.
Así que no se engañen y sigan cuidándose para evitar contagiarse.
Con todo el actual ministro sigue la senda del anterior y parece que no hay planes de controlar los contagios.  Tratan de hacer creer que todo se resuelve con más ventiladores disponibles para uso en el hospital, pero sin explicitar el cómo se llega a decidir su uso.

martes, junio 30, 2020

Día 96 de Cuarentena Total

Una de las noticias tristes del día fue que se entregó la estadística en la que aparecían los niños, niñas y adolescentes fallecidos que ha dejado la pandemia en el país; de quienes se había dicho a principios de año que no eran los vulnerables en contagios, que para ellos sería como un simple resfriado y, sin embargo, ahora lamentamos 34 fallecidos.

Así han estado los días en que por un lado no entregan todos los datos y por otro entregan uno que había estado oculto entre lo que ya entregaban. Muchos son impactantes y ocurre que mientras vemos el dato revelado seguimos sin ver otros. Como si se escondieran detrás de datos o información nueva, para después decir que ha habido apertura.

En casa a sido un martes de inicio de semana luego de un fin de semana largo. El hijo debe prepararse para unos exámenes que tendrá en fecha cercana, sin embargo, me preocupa que las condiciones para agosto no sean favorables. Me da temor dejar que ingrese a un colegio que podría ser foco de contagio. Habrá que estar atento a como se desarrolla el confinamiento este mes y si los números bajan como para tener los exámenes.  Me preocupa, sobre todo, porque sabemos que han habido adolescentes víctimas del virus.

Mientras seguimos cuidándonos y tomando los resguardos para evitar contagios.

lunes, junio 29, 2020

Día 95 de Cuarenrena Total.

Despertamos con lluvia hoy y como es feriado vimos el episodio final de “Dark” en la mañana. Más tarde entramos a las rrss y nos encontramos con gente que: reclama por gente que sólo habla de Dark, o que les gusta contar que no han visto Dark, o los que no la entendieron o los que la entendieron; por otro lado los que hablaban de la lluvia matinal y les gustaba y los que no les gusta en estos tiempos.

En el fondo, así como por la lluvia no escuchábamos las sirenas de las ambulancias en la mañana, creo que todos trataban de aislarse y alejarse de la noticias tristes y dolorosas que termina siendo todo lo relacionado con la pandemia. Creo que es necesario descansar de lo que pasa, que debemos respetar a quienes quieren un espacio, sirve para reunir energía y volver a estar disponible frente a otra semana de trabajo y preocupaciones que da el virus y el bombardeo de noticias.

Debemos respetar a quienes quieren ese espacio, igual es bueno saber si necesitan ayuda, si no es por depresión que se aíslen. Distraernos también es una manera de cuidarnos.

Nosotros hemos tratado de aislarnos el fin de semana, pero durante los días hábiles volvemos a enterarnos de lo que pasa, no en grandes cantidades porque tratamos de no ver tanta información.

A cuidarnos esta semana. Lo único que podemos hacer por mientras.

domingo, junio 28, 2020

Día 94 de Cuarentena Total

Seguimos con día de desconexión, viendo series (Dark, entre ellas). Y por unas llamadas telefónicas recibidas me quedé pensando en que a estas alturas por un lado tratamos de evitar ir a médico, pensando que sería ir directo a focos de contagio y tratando de si debemos ir lo podríamos hacer a cuando la urgencia de la pandemia termine (no sabemos para cuando, eso sí). Y eso empeora la situación cuando tienes alguna dolencia cuya sintomatología calza con alguna del Coronavirus.

Con quienes hemos hablado han pasado por algún momento con fiebre y fuerte dolor de cabeza (o algún problema estomacal con diarrea incluida), lo que les hace pasar horas pensando que se contagiaron y a la vez dudándolo, o no queriendo aceptarlo, porque sería el momento en que se expusieran yendo a algún centro de salud y de allí podrían retornar contagiados.

Sensación más fuerte cuando los números de contagios y fallecidos no paran de subir. Ya rondan en los 8.500 muertos y no se ve que quieran endurecer la Cuarentena dejando solo en funcionamiento los servicios básicos.

No hemos pensado mucho en eso porque hemos tratado de aislarnos un poco, para no terminar el día con amargura con con miedos aumentados por lo que pasa con la pandemia en Chile, no con buenos resultados.

sábado, junio 27, 2020

Día 93 de Cuaretena Total.

Desconexión.

Viendo series de tv para no oír las ambulancias que a cada hora del día se escuchan sus sirenas.

Por otro lado las cifras oficiales son de espanto y nos tratan de decir que no, que vamos por buen camino enfrentando a la pandemia… así que tratando de alejarnos de las noticias, hemos estado viendo series de tv… otra vez.

(-Hay unos temas en el tintero. Quizá edito esta entrada-)

viernes, junio 26, 2020

Día 92 de Cuarentena Total.

Salí a comprar cosas que me faltaron ayer, para poder estar seguros de que podríamos aguantar una semana sin salir.  Seguimos tratando de no exponernos a fuentes de contagio saliendo menos.  Fue una salida rápida porque no faltaban tantas cosas.
En un momento tuve que hacer fila en una farmacia para entrar y en dónde está ubicada es en una calle-paseo que lavan sus suelos todos los días, supongo que el solvente o detergente usado allí me empezó a molestar, sentí algo en la nariz y garganta por lo que empecé a toser... la gente que pasaba por allí que ya tomaba distancia más se alejó de mi, en sus miradas vi que yo les asustaba.
Me cambié de lugar y después entré en una panadería y compré agua con la que me refresqué la garganta. Antes de beberla me lavé las manos con alcohol gel y también la botella.
En el rato en que me quité la mascarilla para beber la gente me miraba en reprobación por eso.
A lo que me lleva a pensar que, aunque las calles continuaran con flujos de gente (menos, pero igual anda gente haciendo trámites), hay más cuidados por el miedo a contagiarse y que la mascarilla y su uso en el otro es considerada esencial para percibir seguridad.  Ya está instalada como utensilio de resguardo y, por lo visto, estaremos muchos meses requiriéndola.
A seguir cuidándonos.

jueves, junio 25, 2020

Día 91 de Cuarentena Total.

Siguen jugando con los números. Ahora dicen que hay una “Leve Mejoría” tratando de acallar las voces que señalan lo contrario, incluso voces de países extranjeros que tienen considerado a Chile como uno de los países con el pero manejo de la pandemia.

Los números que muestran han bajado, sí. ¿Cómo lo lograron? Bajando el número de testeos diarios. O sea, a menos test menos contagiados que días anteriores y se mueven promocionando el resultado como si fuera un éxito. Como digo, solo para acallar voces que piden medidas de confinamiento más estrictas y por ello una ayuda social a sectores vulnerables para que puedan subsistir en el encierro.

La tasa de positividad con los números que muestran está en el 28%, debería estar en el 10%, pero no hay trazabilidad, nunca la hubo en realidad y por ello estamos con altos niveles de contagiados y con números de muertos que mañana (con las cifras oficiales) puede que sobre pase los 8.000 fallecidos que deja el virus.

Salí hoy y en lo poco que estuvimos de acuerdo con el taxista era que los muertos de esta pandemia no son nombrados, no hay historia de ellos solo números que parecieran asustar a la gente que no toma medidas para evitar contagios; el taxista me decía que si fuese un choque de un bus estaríamos una semana escuchando historias del accidente y de los fallecidos a tal punto que mucho no querrían viajar en bus, pero acá fuera como que no les conviene mostrarlo.

Otra cosa que me dijo fue que se ha alargado tanto el confinamiento que la gente se ha quedado sin dinero y qué cómo se les puede pedir que se queden en casa muriendo de hambre.

Y así estamos. Sin cambios de medidas entre los diferentes ministros, donde lo único que se trata es salvar al empresariado que si las cosas siguen igual, se van a ahogar de la misma manera (Y hay empresas y empresas). A seguir cuidándonos.

miércoles, junio 24, 2020

Día 90 de Cuarentena Total.

El hijo lleva más de 100 días en encierro, empezamos antes con un encierro preventivo, luego se dio el vamos a la Cuarentena Total de manera oficial y no sabemos hasta cuándo estaremos así. 
Las medidas han sido a medias, durante estos días se ha revelado como las empresas pueden pedir permiso para sus empleados, la mayoría dice ser una empresa esencial y listo. Una embotelladora, una constructora... cualquiera puede ser considerada esencial. Hoy un ministro decía que era imposible fiscalizar.  Hasta donde teníamos entendido hay lista de servicios básicos y otra con los "esenciales"... entonces, ¿cuál es el problema?
El problema es que no se quiere afectar la economía, pero mientras más se alargue esto se va a afectar igual pero como muchos más muertos.  No quieren entender.
Mientras seguimos en cuarentena a medias, tratando de tomar las medidas para no contagiarnos.
Esperando que llegue el momento en que entiendan en el gobierno, espero sea pronto, espero se decidan a dar las ayudas sociales que permitan que más gente pueda quedarse en casa.
Lo malo del día es que ya es más evidente que siguen jugando con los números, hacen menos test y parece que hay menos contagiados.  Eso no sirve de nada.

martes, junio 23, 2020

Día 89 de Cuarentena Total.

Le dí muchas vueltas a qué escribir y cómo escribir lo que pretendía en este día. Varios inicios y nada me convencía.  Es un día que tiene mucho significado y que no es bueno para mi.
Después decidí agregar unas fotos de lo que escribí sobre este día hace muchos años atrás, pero no encuentro el cuaderno donde puse esos escritos.  Me quedan dos lugares más que revisar y un tercero que es un baúl con cosas de mi señora y mías que está en Valparaíso. Entonces, la idea era partir desde esas fotos de textos, analizarlos e incorporar una nueva mirada.
O quizá sea mejor no encontrarlo, porque tiene que ver con la muerte de mi madre y lo que sentía en ese tiempo a los meses y a los años, y siento que es un paseo duro sobre todo en estas fechas.
He ficcionado con ello. Reescribí un cuento para incluir una idea que tuviera algo de luz en una historia muy negra y he vuelto a ciertas cosas o momentos en otros cuentos de menor extensión.  La gracia del cuento es que me puedo disfrazar de personaje para escribir ciertas ideas o hacerme preguntas.  Me parece que hasta en el fanfic de los Expedientes X que hice, también incluí algo.
Hace no mucho tiempo con alguien hablábamos de la casa en la que viví en el pueblito del sur y me dio la idea de un cuento por algunas cosas que dicen ocurrían allí.

lunes, junio 22, 2020

Día 88 de Cuarentena Total.

Hay un Chile tan desigual que el presidente puede pasar por alto los protocolos sanitarios y ofender así a los miles (más de 7 mil familias) a las que se le impidió estar en los funerales de sus familiares fallecidos.
El oficialismo en pleno salió a defenderlo y a negar lo que los videos demostraban. Pasó por encima de la ley y ahora quiere poner barrera de entrada a las discusiones de leyes que hacían que lo dejarán mal parado vetandolas al final; prefiere impedirlas antes, para ni siquiera someterlas a debate. Cuando hace el anuncio dice "nadie está sobre la ley", sabiendo que él la ha estado torciendo para sus fines.

Por otro lado estuve buscando un cuaderno que tuve unos años donde escribía ideas y apuntes tipo Blog... Pero no un Blog Off Line que ese fue otro cuaderno. En este caso era uno que tenía cosas incluso previas a CortaViento y en ella había unos textos sobre la muerte de mi mamá y lo que me provocó. Encontré el texto dedicado a mi padre que escribí a las dos semanas de los funerales. Lo añadí al día 87 ya que me acordé mucho de él.

domingo, junio 21, 2020

Día 87 de Cuarentena Total.

Desperté temprano porque el hijo quería saber si estaba despierto, para traerme desayuno y regalos por el día del padre que había preparado con la mamá. Gracias.

 
Estos días he estado recordando a mi padre y madre. Tengo unas textos escritos que voy a buscar.
Fue un día para desconectarse de lo que estamos pasando.

Esto lo escribí pensando en mi padre el 2015:

De interés duradero.



Recuerdo a mi papá sentado junto a la estufa a aserrín que había, muchos años atrás, cuando yo era un niño, en la sala de estar de la casa. Acababan de haber truenos y relámpagos y le fui a preguntar el por qué se producían, él se puso en pie y fue a un mueble con libros y revistas y me pasó una de ellas, abierta. "Toma, léelo. Ahí dice porqué", me dijo. Había una ilustración que tenía nubes llenas de signos más y menos, con explicaciones alrededor según recuerdo. A esa edad fue impresionante y con la distancia que da el tiempo logré pensar en lo significativo que fue aquello. Ese día aprendí dos cosas: como se producían los relámpagos y que había libros con respuestas y que quería verlos todos. Ese hecho, creo, fue la influencia de mi afición a la lectura.

Quizá por mucho tiempo consideré que la presencia de mi padre en mi vida de niño o adolescente fue casi ausente, con sus aportes y regaños escasos ya que era mi madre quién terminaba tomando las decisiones o castigándonos (a veces usando lo que tenía más a mano... el cucharón, la escoba o el cable con el que me había columpiado cuando ella me había dicho que no me columpiara en ese árbol), mi madre castigaba y amenazaba con acusarnos al papá y luego de su castigo temía lo que él hiciera... y al final él a veces sólo tenía un comentario "simpático" para nosotros. Sin embargo, después de todo, ya convertido en un adulto, con responsabilidades como tal, comprendí lo significativo de ese día invernal. Junto a la estufa mi padre cultivó en mí algo muy importante y duradero: "la curiosidad".-